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El lenguaje del abanico

Ahora que empieza el calorcillo de la primavera  muchas mujeres meterán un abanico en el bolso. Este pequeño artilugio -que tiene tanta historia detrás como siglos de historia llevamos encima- es un compañero perfecto para momentos de sofocón. Aunque parece una costumbre perdida o de mujeres mayores -tiene una innegable historia vinculada a los calores menopáusicos- es, sin embargo, una de esas piezas que, a la chita callando, nunca han dejado los bolsos y bolsillos de las mujeres.

Aunque aparentemente sean un complemento femenino, muchos hombres  utilizan o  llevan abanicos encima y han sido para ellos una pieza que les daba un  “aire” de intelectualidad” u originalidad, aunque en su origen -egipcios, griegos o romanos, e incluso los Flabelli de los Papas-  se usasen para refrescar y espantar a  las moscas:

Rey Felipe Karl LagerfeldMiguel BoseEl Juli

El abanico tiene  su propio lenguaje, que tuvo su esplendor durante los reinados de de Luis XIV y Luis XV en Francia -se usaban tanto, que en la corte de Luis XV  la reina prohibió el uso del abanico cuando ella estuviese presente- y en los salones románticos del siglo XIX : era un importante código de coqueteo. Las mujeres trasladaban, mediante la forma de mover y abrir el abanico, determinados mensajes a sus amantes y admiradores. Había ciertas variaciones pero en todas ella, la “regla común es la colocación” del abanico en  “cuatro direcciones con cinco posiciones distintas en cada una de ellas”.  De la combinación surgían  las letras del alfabeto. Además estaban esos gestos de los que seguro que hemos oído hablar todos y que algunos seguro que recuerdan. Reproducimos aquí la serie de éstos que la web elabanico.com considera los principales:


-Sostener el abanico con la mano derecha delante del rostro.
Sígame.
-Sostenerlo con la mano izquierda delante del rostro.
Busco conocimiento.
-Mantenerlo en la oreja izquierda.
Quiero que me dejes en paz.
-Dejarlo deslizar sobre la frente.
Has cambiado.
-Moverlo con la mano izquierda.
Nos observan.
-Cambiarlo a la mano derecha.
Eres un osado.
-Arrojarlo con la mano.
Te odio.
-Moverlo con la mano derecha.
Quiero a otro.
-Dejarlo deslizar sobre la mejilla.
Te quiero.
-Presentarlo cerrado.
¿Me quieres?
-Dejarlo deslizar sobre los ojos.
Vete, por favor.
-Tocar con el dedo el borde.
Quiero hablar contigo.
-Apoyarlo sobre la mejilla derecha.
Sí.
-Apoyarlo sobre la mejilla izquierda.
No.
-Abrirlo y cerrarlo.
Eres cruel.
-Dejarlo colgando.
Seguiremos siendo amigos.
-Abanicarse despacio.
Estoy casada.
-Abanicarse deprisa.
Estoy prometida.
-Apoyar el abanico en los labios.
Bésame.
-Abrirlo despacio.
Espérame.
-Abrirlo con la mano izquierda.
Ven y habla conmigo.
-Golpearlo, cerrado, sobre la mano izquierda.
Escríbeme.
-Semicerrarlo en la derecha y sobre la izquierda.
No puedo.
-Abierto tapando la boca.
Estoy sola.

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(Postales: todocolección.net)

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  1. Pingback: El lenguaje del abanico vía @GMSProtocolo - Protocol Bloggers Point

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