Corbata de lazo o pajarita: rigurosa etiqueta (@maritaserna)

Un año más hemos sobrevivido a los Premios Goya. Como comentamos en un post anterior, más que pendientes de las películas y sus adelantos técnicos, sus guiones, músicas, vestuarios o diferentes interpretaciones de actores y actrices, la mayoría del público se sienta a ver qué se han puesto los protagonistas esa noche. La famosa alfombra roja y el photocall tras la llegada arrasan en audiencia: millones de ojos pendientes de la etiqueta.

Nosotros también nos fijamos en el vestuario, peinado y complementos de todos -eso que ahora se llama estilismo– pero no podemos evitar nuestro origen protocolero y siempre andamos buscándole los tres pies al gato a lo que vemos. En esta última noche de gala hemos puesto nuestros criticones ojos en las pajaritas de los caballeros. ¿Pajarita o corbata de lazo?

Da lo mismo: en los diferentes países de habla hispana se utilizan diferentes maneras de referirse a esta pieza:

Argentina: Paraguay y Uruguay: moño, moña, moñita.
Chile: humita.
Colombia: corbatín.
México: corbata de moño, moño.
Panamá: corbata de gatito.
Perú: corbata michi.
Venezuela: hallaquita.

…pero no deja de ser una tira de tela, no muy ancha, que los hombres de anudan al cuello cuando visten un esmóquin o un frac, o, incluso, cuando visten americanas a diario. La gala de los Goya era noche de esmoquin, prenda masculina de fiesta para la noche y a esta prenda corresponde, como complemento, la pajarita o corbata de lazo.
Rebuscando en el baúl de la historia de este complementos hemos leído que este tipo de complemento lo utilizaban los mercenarios croatas en el siglo XVII a modo de pequeña bufanda que abrigara el cuello bajo la abertura de la camisa. Lo llamaban hrvatska, que mal leído seguramente, ya suena a corbata. El rey Luis XIV se fijó en este detalle y pensó que era original y pidió que se hicieran piezas similares -con la insignia real- para su regimiento. Lo llamaron cravatte (crabete es croata en francés). Los franceses encantados con el invento lo adoptaron para sus estilismos y con los ojos del mundo entero puestos en las novedades del vestir y en la elegancia francesa, muy pronto pasaron a ser prenda de uso habitual entre los caballeros más elegantes. En el siglo XIX los hombres usaban unos pañuelos cuadrados, que se doblaban al bies y se anudaban al cuello haciendo un lazo: cuanto más estrecho era el pañuelo, más se parecía la pajarita de hoy.

¿Se ha dejado de utilizar a diario? Si, modas, costumbres, y sobre todo porque hay que saber hacerse la lazada. Cuando llegaron las pajaritas ya hechas estaba muy en desuso la pieza y, además, se consideraba que utilizarla esa forma moderna de ponérsela al cuello -con una goma y una trabilla- era una falta de estilo: aún hoy, llevar una pajarita de lazo hecho por uno mismo es signo de sofisticación. Requiere manos femeninas o un buen ayuda de cámara. Son pura artesanía. De hecho, su color -negro o blanco, porque las de colores, dibujos o rayas son para el uso diario- es el que se utiliza para indicar el código de vestimenta, la etiqueta, de un acto: black tie para el esmóquin o white tie para el frac.

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No todas las pajaritas son igual de anchas, ni tienen la misma forma:
-o son de extremos simétricos -de ala de murciélago– o
-tienen forma de silueta de cardo o de mariposa

Aunque, en las pajaritas ya hechas -que vamos a llamar industriales, frente a las artesanales que exigen “mano de obra”- se pueden encontrar modelos con todo tipo de formas en las puntas. Esta es, como con las corbatas habituales, una cuestión de gustos.

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En la gala de los premios se pedía “rigurosa etiqueta“:

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y prácticamente todos los caballeros cumplieron con el básico: el esmóquin. Siempre los hay que gustan de dar el cante a propósito (porque darlo por ignorante, y presumir de serlo, no sería lógico, ¿verdad?):

Y los que cumplieron, se pusieron la pajarita -con más o menos gracia, con más o menos inclinación de su banda de flotación, con más o menos ancho de tela y tamaño- pero…

¿cuántos la llevaban anudadas ante el espejo por unas manos hábiles?

Y no es tan complicado: si te sabes atar un cordón de zapato, saber hacer un lazo:
es.weddbook.com how-to-tie-a-bow-tie-weddings-grooms-men-pinterest

Y para que no haya dudas:

Y como siempre, no hablamos de moda, lo hacemos de protocolo:
Oscar Jaenada