regalar

Regalar en el Día del Padre

gmsprotocoloyeventos Tradiciones y Costumbres 1 Comentario

Ayer, 19 de marzo, fue San José y por tanto, el Día del Padre en la tradición católica europea, porque en  la mayoría de países iberoamericanos se celebra el tercer domingo de junio. Y con la fiesta, la costumbre es comer en familia y hacerle regalos.

De estos regalos, pues, trató la sección de protocolo del programa “Amos de Casa” del domingo. Y de qué regalar o no habló María Gómez Requejo con Pedro Caballero.

¿Qué dice el protocolo que debe regalarse, preguntó el director del programa? Sin duda alguna,  lo más protocolario -como regalo- es una corbata, unos gemelos o algún pequeño detalle que el padre pueda llevar para recordar el cariño que sus hijos le han querido demostrar con ello. ¡Si, ya sabemos que es un clásico! Y así se lo hizo notar Pedro, pero porque a él no debía de gustarle la idea y querría algo más original.

Evidentemente, una cosa es lo que por tradición o costumbre se ha hecho a lo largo de los años y otra, lo que cada uno estime que le apetece regalar a su padre. ¿Y si le llevo a comer? ¿Estaría bien? Preguntó de nuevo. ¡Por supuesto, que sí! Y ya puestos, si lo hacemos y queremos ser muy protocolarios, habremos de saber que el padre debía presidir la mesa y la madre se sentaría a su derecha, porque aunque en protocolo separamos a los matrimonios por eso que llamamos “ley del descanso matrimonial“, en un día tan especial, es mejor no hacerlo.

regalar

¿Se puede ser original en un día tan señalado y hacer algún regalo fuera de lo común? Por poderse, sí se puede: pero no está de más enterarse antes de si “lo especial” se va a aceptar bien. Puede pasar, como nos pasó a nosotras…

¿Y qué fue? quiso saber, curioso el director. Y María lo contó en antena: unos hijos, muy originales ellos, nos pidieron que le organizásemos a su padre ¡un paseo en globo! ¡Sin problema! Nos pusimos en contacto con una empresa que organiza este tipo de paseos, avisando que era un regalo para un señor algo mayor -tenía 75 años- y que era una sorpresa. Hasta la dehesa de la que partía el globo una bonita mañana a primera hora, llegaron los hijos, nietos y abuelo tan contentos ellos con la idea y esperando sorprender al abuelo. Peeeeero…¡a ninguno se le había ocurrido preguntar si tenía vértigo! Y lo tenía: no subió en el globo, aunque la idea le había gustado e insistió en pagar el viaje ¡e invitarnos a nostras a que lo hiciésemos por él! Encantado estaba y le pareció muy original, pero sólo de pensarlo se mareaba! Hubo que improvisar un “plan B” y en un momentito se organizó una comida en familia que disfrutó mucho más.

Así pues, regalar si;  ser originales y no quedarse en la corbata, también; pero cuidadito con las excentricidades…¡a veces no queda uno bien!

Comments 1

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *