Organizar una boda: algunas ideas

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Estamos en la época de bodas por excelencia. Cada boda es un mundo, porque cada novia es especial y el día elegido para contraer matrimonio es, por el momento, una de las fechas señaladas en rojo en el calendario de muchas parejas. Por ello, en GMS Protocolo & Eventos hemos decidido que no estaría de más incluir en nuestro catálogo de talleres –donde ya tenemos de entrevistas de trabajo, especiales para niños o de etiqueta de gala- uno específico sobre la organización de bodas. Por ello, en el post de esta semana queremos empezar a entrar en materia. Estas son unas pinceladas de lo que veremos durante el taller. ¡Habrá más: mucho más!

Dos ceremonias: ¿civil o religiosa?

Actualmente, la legislación en vigor establece que sólo hay un matrimonio legal: el que se inscribe en el Registro Civil. Lo autoriza un juez, un alcalde o un concejal en quien se haya delegado la responsabilidad una vez comprobado que no hay impedimento legal para la unión. También puede registrarla un notario.

Pero eso no quita para que la pareja decida, además comprometerse según la confesión que profese. La tramitación de toda la documentación en el caso de las ceremonias religiosas suele asumirla la parroquia en la que los contrayentes van a casarse, aunque tendrán que aportarla los novios. En el matrimonio civil, el expediente en el Registro Civil y en el Ayuntamiento precisa de una serie de gestiones burocráticas que deberá asumir la pareja.

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En cualquiera de las dos  opciones, conviene empezar por los cimientos: los trámites son largos y no se debería poner fecha a la celebración hasta que no se tenga claro cuando van a estar los documentos preparados.

 Lugares para la celebración de una boda

Evidentemente, la ceremonia religiosa, si es la opción elegida, se celebrará en la parroquia de alguno de los contrayentes o en alguna otra iglesia o capilla que tenga algún significado especial para ellos. Las bodas civiles son en ayuntamientos o notarías, y si acceden el alcalde o el concejal con potestad para ello, en algún lugar de su término municipal elegido por los contrayentes: finca particular, salón de bodas o similar. Pero, eso no quita, para que muchas parejas decidan “representar” la ceremonia en cualquier otro lugar. Ya no será una ceremonia oficial, pero es una opción cada vez más extendida. Se suele contratar a un Maestro de Ceremonias, o a un actor que hace las veces de oficiante.

Por tanto, lugares donde celebrar estas otras ceremonias hay a cientos. Iremos por partes:
Boda al aire libre: en las que lo principal será tener en cuenta la época del año porque el clima cuenta: jardines, fincas, playas…
Boda en locales cerrados: en las que hay menos opciones, pero no por ello son menos demandados. Locales en restaurantes, salones de boda, ayuntamientos…

Lo normal es empezar por un cóctel o aperitivo: da tiempo a que vayan llegando los invitados, y a los novios les permite mientras hacerse unas fotos con cierta tranquilidad, retocarse el vestido o el peinado, pasar unos primeros minutos de casados a solas…¡lo que cada pareja demande!
No debería alargarse mucho: su misión es la de “recoger” a los asistentes en el lugar de la celebración y dar un tiempo para saludarse. En cuanto lleguen los novios es el momento de pasar y situarse en las mesas para recibir a los recién casados.
Después se sirve o bien un almuerzo o bien una cena. En ambos casos, los novios deberán elegir el tipo de banquete en el que se sientan más cómodos o el que mejor se adapte a su presupuesto o a sus gustos. Los más habituales son:

Cóctel reforzado: los invitados se mueven libremente por el salón y los camareros van pasando bandejas con los alimentos. Conviene que haya sillas para las personas de edad y por si alguno lo necesita. No todo el mundo puede aguantar de pie más allá de un rato corto. Es una forma de poder hablar con todos, de saludar a más gente, de compartir la fiesta.

Buffet: que es una opción cómoda pues cada comensal irá a su ritmo y se servirá cuántas veces quiera. La oferta es mayor que la de un único menú. Se deben disponer mesas para todos los comensales y éstas estarán montadas: platos, cubiertos y copas. Los camareros retirarán los platos usados, y servirán las bebidas. Lo habitual es disponer la comida en diferentes mesas para que no se formen colas.

Banquete sentado: un clásico aun favorito. Las mesas para los invitados se disponen o bien alrededor de la mesa de los novios –comedores tipo Margarita- o bien con una disposición más clásica de mesa presidencial al fondo y resto mirando hacia ella.

Las invitaciones de boda

Es evidente, que sin fecha y sin lugar, no se pueden preparar las invitaciones. Como tampoco debe hacerse sin una lista de invitados. En este aspecto, la elaboración de diferentes listas por grupos de invitados depende mucho de cada pareja y de su situación personal. Antes, cuando eran los padres quienes invitaban a las bodas de su hijos, lo habitual era hacer tres listas: la de los padres de la novia, la de los padres del novio y la de los novios.
Hoy la casuística es mayor y depende de cada caso. Si invitan los propios novios, la lista la elaborarán ellos. Y en cualquier caso, suele ser un primer escollo a salvar por lo que se recomienda paciencia y prudencia.
En cuanto a su formato, sigue tan vigente el clásico tarjetón de papel grueso como las tarjetas más informales, o cualquier otra forma siempre del gusto de los protagonistas. ¿Se puede invitar por correo electrónico o incluso por WhatsApp? Poderse, se puede todo y más en una ceremonia particular: pero es importante llevar un control de invitados. Además, si se va a invitar a una comida o cena, deberíamos tener claro cuántos cubiertos vamos a solicitar al restaurante o con cuántos comensales vamos a contar para que los del “catering” puedan hacer sus cálculos. Es importante también para poder sentar después a los invitados en las mesas con cierta garantía de acierto.
Se ha puesto muy de boda el “aviso de reserva de fecha” o Save the Date previo a la invitación. Puede ser práctico si la boda va a tener unas características especiales -requiere viajar, por ejemplo-. Es un aspecto que cada pareja deberá valorar y decidir. Las invitaciones, en general, deben mandarse con dos meses de antelación (aproximadamente),  para que se pueda planificar bien por parte del invitado. Y conviene entregarlas en mano: es un detalle personal. Pero, claro, no corren los tiempos para ello…¡por correo tampoco está mal hacerlo!

  

Los regalos de boda

Tener un detalle con los novios es obligatorio. Por supuesto, dependerá de la situación económica de cada invitado, pero, sea la que sea, es la manera de agradecer la invitación y una forma más de apoyar a la pareja en la senda elegida. Por eso, lo habitual antes era regalar útiles para la su casa. Y de allí surgió la idea de las listas de bodas que servían para evitar que la pareja se encontrara con seis juegos de café y dos batidoras, por ejemplo.
Pero hoy depende de cada pareja. Si antes se metía la tarjeta de la tienda donde se había puesto la lista de bodas en el sobre de la invitación, hoy se impone cada vez más adjuntar esa misma tarjeta pero con un número de cuenta corriente. Hay otras opciones, como la de trocear el viaje de novios en una agencia de viajes y aportar una cantidad diferente por cada una de las partes ofertadas.
Los regalos se agradecen siempre. Lo adecuado es mandar una nota escrita a mano en la que se debe mencionar el regalo recibido y hacer algún comentario al respecto. Si se ha recibido dinero, sin embargo, no se debe mencionar ni la cantidad, ni siquiera la palabra dinero.

La etiqueta

La etiqueta de una boda dependerá del tipo de boda que quieran los novios. En cualquier caso y salvo la máxima etiqueta o la informalidad más absoluta, hay que recordar siempre, que es una ceremonia de importancia para sus protagonistas y que por tanto, debemos cuidar nuestra indumentaria por respeto a ellos. A tener en cuenta siempre y además:
-la estación del año
-la hora del día
-el lugar de la ceremonia

El padrino: vestirá siempre de forma similar al novio. Ya sea chaqué o traje oscuro. También lo harán igual los testigos.
La madrina: después de la novia, es la mujer a la que le está permitido ponerse lo que quiera. Tratando de estar a tono con el tipo de boda, puede ser desde un traje de chaqueta de mañana, y con colores más claros, a un traje largo por la tarde-noche, de colores más oscuros. Siempre de tejidos de calidad.  La mantilla negra es opcional y dependerá de la solemnidad de la ceremonia. Tacón medio, bolso pequeños, guantes, tocados –de pequeño tamaño- y si opta por llevar joyas, que sean discretas.

¿Cómo se viste un invitado a una boda?

La mujer

Boda a mediodía
Traje: una buena opción es el vestido con un largo por debajo de la rodilla, mejor en tonos claros y sin tejidos brillantes. A juego con abrigo ligero, o incluso traje de chaqueta de diseño más festivo y no “modelo oficina”.
Complementos: bolso de mano pequeño, guantes y tocado o pamela (esta solo si el traje es corto). En ceremonias religiosas, mejor tocado que pamela.
Zapatos: cerrado tacón medio o alto, mules o sandalias. Siempre con medias.

Boda por la tarde
Traje: preferiblemente al menos por debajo de la rodilla o vestido largo. Los diseños y tejidos de fantasía son los más adecuados y sería difícil establecer un límite a lo que una mujer puede lucir en estas ocasiones. Salvo el de la prudencia. Contra el fresco de la noche son adecuados los chales y estolas que también servirán para cubrir los hombros durante la ceremonia religiosa, si la hubiera.
Complementos: bolso de mano pequeño, tipo joya -con lentejuelas, carey, o telas bordadas-, tocado pequeño (no pamela, que es para protegerse del sol).
Zapatos: si el vestido es corto pueden ser cerrados, si es largo mejor abiertos. Y siempre con medias. Las hay sin puntera.

 

 

El hombre

El traje oscuro y de corte clásico es siempre la mejor opción. La forma -chaqueta con dos o tres botones o cruzada- dependerá del gusto de cada uno.  Se debería optar por una camisa de corte sencillo, de algodón o seda, de un solo color o de rayas muy ligeras. Hay varios tipos de cuello –italiano, inglés, cutaway – y cada uno permite lucir un nudo distinto de corbata. En cualquier caso sin botones. Si la boda es formal, con puño doble para los gemelos. La corbata, de seda y discreta, si lleva algún tipo de motivos;  los zapatos oscuros y de cordón o de hebilla con calcetines oscuros.

¿Cómo se viste un invitado si la boda es muy formal y de máxima etiqueta? 

En este tipo de bodas se suele informar en la invitación de la etiqueta requerida. En caso de no advertirse, lo más seguro es atenerse a lo clásico.
Si nos invitasen a una boda de máxima etiqueta, debemos saber que nos están pidiendo vestir frac, los hombres y trajo largo, las mujeres. No son muy habituales, pero en este grupo están las bodas reales.

Mujer

Traje: se imponen los tejidos ricos o nobles, vestidos de seda o terciopelo, cuyo largo del traje dependerá de la hora y de las características del lugar o tipo de boda. Lo normal es hasta la rodilla, inmediatamente debajo de esta o hasta los tobillos.
Complementos: bolso pequeño tipo joya; zapato de tacón alto -bien cerrado, bien sandalia teniendo en cuenta que si la falda es larga, el zapato será ser abierto y siempre con medias. Si la boda es de mañana, también puede optar por un sombrero o una pamela, que si son de ala ancha, sientan mejor con el pelo recogido. En ceremonias religiosas, mejor tocado que sombrero.

Acerca de la mantilla:
Se utiliza con peineta enganchada al moño y con un largo por delante hasta las manos y por detrás unos dedos por debajo de la cadera sin tapar nunca la falda. Hasta media tarde se lucirá con traje corto y de noche con traje largo.

Hombre

Además de la opción anterior del traje, y si el novio viste chaqué, los invitados podrán lucirlo también. El chaqué es una prenda de etiqueta que se puede llevar por la mañana hasta las seis o siete de la tarde. Aunque esta norma no la tenga en cuenta ya nadie y se luzca también en las bodas de tarde-noche.

Eso que llamamos tradiciones en la boda

Hay muchas novias que no pueden resistirse a lo que llamamos tradiciones o costumbres. Unas propias y otras importadas, lo cierto es que se trata siempre de cumplir con ellas, no vaya a ser que algo salga mal. Entre las más populares o favoritas están:

Ramo de novia: una vez casados, la novia lanza el ramo al grupo que forman sus amigas solteras. La que lo pille al vuelo será la siguiente en casarse.
Llevar huevos: a las monjas Clarisas que hacen muy ricos postres,  para que se las ofrezcan a Santa Clara y asegurarse buen tiempo.
Cruzar la puerta del futuro hogar en brazos del marido: hay varias versiones sobre su significado, pero en resumen se trata de entrar con el pie derecho en la casa para tener un buen futuro juntos.
Arroz: es habitual arrojar arroz después de la ceremonia, se dice que para pedir una pronta llegada de descendencia..
Llevar «algo viejo, algo nuevo, algo prestado o usado y algo azul», que trae buena suerte:
-lo viejo, que simbolizara el vínculo de la novia con su pasado representado;
-lo prestado, que simboliza amistad (y mejor si es de una amiga o familiar a quien el matrimonio le haya traído mucha felicidad);
-lo  nuevo, que simboliza el futuro feliz que aguarda a la novia;
-lo azul, que es el color la fidelidad.

¿Os ha gustado? Pues es sólo una parte ¡y muy resumida! de lo que veremos en el taller de los días 26 y 27 de mayo. Os esperamos.

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