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Lunes de Pascua

huevo de Pascua

Hoy es lunes de Pascua.  En muchos países de tradición anglosajona es el día en que los niños buscan por los jardines los huevos de que les ha dejado el Conejo de Pascua. Manda la tradición en estos países, que no se esconden sin más: hay que ponerlos en unos cestillos, con hierba para que estén mullidos y no se rompan. Por eso, durante estos días previos, las familias se reúnen para preparar la fiesta.

Por un lado se prepara la hierba: habitualmente cortando papel de seda de color verde en tiras, pero cualquier otra posibilidad también es bienvenida. Lo importante es cuidar que no se casquen. Aunque sean de chocolate, siempre debe haber alguno de verdad. Los huevos se cuecen y luego los niños los decoran con pinturas de colores. Esa es también parte de las preparaciones previas. Durante semanas cada vez que se usan huevos para la comida se guarda la cáscara. No es difícil hacerlo: se hacen dos agujeros con ayuda de una aguja en ambos lados del huevo, se sopla por uno y la yema, junto con la clara, salen por el otro. ¡Eso si! Hay que tener cuidado.

Los huevos pintados a manos por todos los miembros de la familia sirven para decorar la mesa del desayuno del Lunes de Pascua: ¡es el momento más importante de la fiesta! Copioso, abundante y con la mesa  bien decorada.

No está nada claro el origen de esta tradición. Pero hay algo que sí tienen todas las versiones en común: es la celebración de la primavera, de la vida que renace tras el frío del invierno. Las semillas fructifican y los campos verdean y allí, los conejos son símbolo de vida.  De origen germano, la adoptaron los cristianos para celebrar su Pascua y hoy es, como otras muchas fiestas de origen religioso, una ocasión más para consumo de todos.

Pero eso no quita para que os deseamos ¡felices Pascuas!

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